Retos económicos de Colombia: empleo y competitividad.

Como parte del Décimo Encuentro Responsable organizado por el programa de Responsabilidad Social de Uniandinos, tuvo lugar la presentación de la temática “Dinámica económica, empleo y competitividad en Colombia” la cual estuvo a cargo de Santiago Matallana, vicepresidente técnico del Consejo Privado de Competitividad (CPC).

El economista definió al CPC como un grupo de empresarios comprometidos con los principios del libre mercado que buscan lograr que, en el año 2030, Colombia sea uno de los tres países más competitivos de América Latina. Matallana explicó que su entidad no representa interés de grupos privados, pero que buscan incidir efectivamente en la política pública.

En su intervención, Santiago Matallana explicó que el mundo ha mejorado y que Colombia no ha sido la excepción. A pesar de esto, el país aún enfrenta retos estructurales en materia de productividad. Resaltó que es necesario cerrar las brechas territoriales para mejorar la posición del país en los rankings internacionales. Además, comentó que el mercado laboral necesita flexibilidad y una actualización en las normas, para ello Colombia debe buscar una mejora en materia de competitividad y exportaciones.


Matallana resaltó las mejoras mundiales en temas como: la mortalidad infantil, la vacunación, el alfabetismo, la educación básica, la democracia, las expectativas de vida y la reducción de la pobreza.
 El economista señaló que, si bien el progreso de Colombia ha ido a la par con los otros países del mundo, necesita mejorar para no quedar rezagados. La razón, en números, es evidente dado que la productividad en nuestro país es 17% menor que en el año 2000, (un 12% por debajo del promedio de América Latina) mientras que, en el mismo periodo, China casi duplicó esa cifra.

El vicepresidente del CPC insistió que el país está estancado en productividad. A diferencia de países como Chile, México, Perú, Argentina y sorprendentemente Venezuela, quienes han logrado aumentar su productividad laboral por hora trabajada. El aumento de productividad laboral en estos países ha logrado crecer a un mayor ritmo y de manera sostenida. Esto demostró cómo la eficiencia del Estado en Colombia es muy baja y atenta contra el esfuerzo empresarial con cerca de 10.000 nuevas regulaciones cada año.

Matallana resaltó que, aunque existió un aumento en la cobertura de la educación superior en Colombia, este aumento tuvo un ritmo menor en comparación de otros países sudamericanos. Esto supone, por un lado, que se generen dificultades a la hora de reclutar talento humano nacional, local y mejor calificado. Por otro lado, limita la capacidad innovadora de las empresas del país.

El magíster Políticas Públicas de la Universidad de Chicago, demostró cómo los indicadores nacionales esconden la dispersión entre regiones, dado que Colombia presenta dinámicas regionales heterogéneas tan grandes como las brechas entre países y sostuvo que para mejorar en competitividad es necesario aumentar la productividad, ya que ello es el determinante para el crecimiento a largo plazo. Este es el mayor reto estructural que afronta Colombia.

Para ayudar a la resolución de este reto, Matallana propuso que es necesario contar con una agenda que impacte todas las fuentes de crecimiento de la productividad tanto dentro de las empresas privadas como del propio gobierno. Citó que el mercado laboral entre 2008 y 2018 avanzó de manera importante. Sin embargo, a partir de 2016 se evidencia un continuo deterioro de la tasa de desempleo, la cual alcanzó 9,7% en 2018. Teniendo Colombia la segunda tasa de desempleo más alta de Latinoamérica, detrás de Brasil y el empleo vulnerable representa el 47% del empleo total, un 12% por encima del promedio de la región.

El economista destacó que existen grandes diferencias en las tasas de desempleo entre grupos demográficos y regiones rurales. En Colombia las mujeres y los jóvenes entre 18 y 28 años representan los más altos niveles de desempleo, la tasa de informalidad laboral es del 64% a nivel nacional. El salario mínimo representa el 89% del salario mediano, superando a todos los países de la región. Esto último supone una dualidad ya que limita la generación de empleo, pero favorece la reducción de la informalidad. En otras palabras, el mercado laboral tiene problemas estructurales, por lo que es necesario flexibilizarlo y actualizar su normatividad.

A modo de resumen, Matallana explicó que, a pesar de la resiliencia macroeconómica, la baja productividad está limitando el crecimiento de Colombia, por lo que generar políticas para aumentarla es el mayor reto, ya que se refleja en la caída del país en los rankings internacionales de competitividad. Reflexionó, además, que para avanzar en competitividad hay que cerrar las enormes brechas territoriales que tiene Colombia en la actualidad.

FUENTE: Claudio Alvarez Dunn. Gerente de Medios de la Fundación de Luz y Perdón

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