En el décimo Encuentro Responsable que se llevó a cabo el pasado 25 de septiembre de 2019, se desarrolló un espacio en donde la Fundación MIMA, a cargo de Carlos Vergel, nos contó sobre su trabajo. Esta fundación es una organización sin ánimo de lucro que se dedica al desarrollo de comunidades sostenibles y al manejo responsable del medio ambiente. Esto, por medio del manejo integral de residuos sólidos, la generación de granjas integrales autosostenibles y la búsqueda de una biotransformación en la agricultura urbana y rural.

La organización del Manejo Integral del Medio Ambiente, trabaja a través de alianzas con entidades públicas y privadas, además de contar con la participación de la población para que sean ellos los encargados de trabajar por el mejoramiento de la calidad de vida en sus comunidades. Vergel explicó que los proyectos que desarrolla la fundación están diseñados para promover el desarrollo personal, colectivo, ambiental y económico de las personas en donde intervienen.

En palabras del Exministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo: “Colombia tiene que prepararse, tenemos que tomar medidas hoy porque en aproximadamente cinco años muchos de los rellenos o sitios de disposición de residuos van a copar su capacidad, entre otros factores porque estamos generando residuos a ritmos muy altos”. La realidad de Colombia es que hay aproximadamente 15’000.000 de personas que no cuentan con un sistema adecuado de manejo de residuos sólidos, por lo tanto, producen cerca de 10.000 toneladas de basura diaria, que va a parar a fuentes de agua, bosques, manglares y otros ecosistemas. En ocasiones las personas conviven con su propia basura en la calle y patios de sus casas. O la basura se recoge sólo para acabar en basureros ilegales o a un lado de la carretera más cercana. Esta problemática supone:

  • La contaminación aguas, suelos y aire
  • La proliferación de plagas
  • Problemas salud de los pobladores por infecciones y vectores
  • El deterioro del espacio público
  • La imagen negativa del territorio

Esta realidad que afronta el país resulta el escenario perfecto para que actuemos en búsqueda del desarrollo integral que MIMA propone, un modelo comunitario de emprendimiento socio ambiental. Es, sobre todo, un modelo funcional. Según Vergel, se ha implementado en once poblaciones a lo largo de Colombia. Desde Boquerón, Cesar, hasta Juradó, Chocó, pasando por el Alto de San Miguel en Antioquia y Toledo, Norte de Santander. En estas once poblaciones se han recolectado más de 11.000 toneladas de residuos sólidos y se han generado más de $480.000.000COP, además de beneficiar a aproximadamente 15.000 personas.

El modelo que propone Vergel mediante MIMA es posible gracias a la propuesta y el plan de acción concreto, que transmite la idea clara de su funcionamiento a los beneficiarios

Modelo propuesto por Carlos Vergel – Fundación MIMA

Para que el modelo se desarrolle son necesarios ciertos puntos. Para comenzar, el establecimiento de una alianza público-privada con los actores responsables y los interesados en apoyar el proyecto. Para que el sistema sea sostenible, económicamente hablando, se requieren comunidades de 2.500 a 3.000 habitantes. El sistema por implementar debe tener una aceptación de por lo menos el 75% de la comunidad, para esto, los usuarios que aceptan deben firmar un acta de acuerdo comunitario donde se comprometen a pagar por el servicio y a separar los residuos en su hogar. La entrega del terreno por parte de la administración municipal o el aliado financiador, debe tener mínimo dos hectáreas para el desarrollo del potencial del parque agroecológico que integra el sistema MIRS denominado con el nombre del corregimiento o municipio seguido de “Recicla”, el cual debe contar con todos los permisos pertinentes de ley. Y, por último, contar con acceso a fuente de agua y energía, de no existir, se debe incluir en el presupuesto y pueden ser tecnologías alternativas como energía solar.

Una vez la población cuente con los requisitos necesarios, se inicia una fase de diagnóstico, socialización y consolidación de un acta comunitaria, este proceso dura entre cuatro y seis meses. El montaje y puesta en marcha del sistema toma un tiempo de aproximadamente un año, así como la fase de fortalecimiento y emprendimiento. Por último, el seguimiento y el plan de salida toma un año.

Aunque pueda parecer un esfuerzo de mucho tiempo, como el Exministro de Ambiente aseguró, nuestro ritmo de emisión de basuras es muy alto y el momento de actuar es ahora. Incluso el gobierno apuesta por modelos y propuestas de este tipo, buscando implementarlos en los territorios desocupados gracias al post conflicto.

FUENTE: UNIANDINOS

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